Principios

  • UN PROYECTO COMÚN Y TRANSVERSAL DE EDUCACIÓN CRISTIANA ORGÁNICA.

Unido al resto de colegios Diocesanos, pensamos que es el conjunto de su acción educativa donde el alumno llega a encontrarse con su vocación humana, espiritual y profesional, estimando de cierta pobreza el dejar reducida la formación cristiana a algo aislado o actos puntuales que no brotan de su ser.

Consciente del contexto secular de índole pluricultural y multirreligioso en que viven también nuestros centros, y del que participa el Colegio en la variedad de sus propios alumnos y alumnas, el Centro rige su educación pastoral en las siguientes coordenadas básicas:

» 1. Discernimiento. Esto es, un conocimiento sapiencial de todas las materias exigidas por las leyes educativas vigentes en cada momento, tanto a nivel nacional como regional. Conocimiento crítico de la educación general en el que la toma de postura es acorde con las exigencias nacidas de la fe cristiana, y no al margen de la misma.

» 2. Apoyo a la iniciación cristiana. Cada familia encuentra en el Colegio un acompañamiento a la iniciación a la vida cristiana que cada alumno o alumna realiza mediante su participación en la comunidad cristiana o parroquial de referencia, sin anularla ni obviarla.

» 3. Orientación personal. A los hijos de las familias cristianas, como a los de aquellas con los que compartimos unos valores humanos comunes, el Colegio les ayuda a su orientación vocacional, a crecer en una maduración personal del propio yo según la tradición cristiana en la que encontró su origen la identidad europea: la igualdad fundamental de todo ser humano, el respeto a la dignidad del mismo, los principios rectores de la solidaridad, el mérito personal, la laboriosidad, la responsabilidad personal y la entrega al servicio del bien común, “la cultura de la palabra y el trabajo”, etc… Son valores que en general aparecen de una u otra forma reconocidos en el orden constitucional español, signos de un patrimonio espiritual y moral común.

  • EDUCACIÓN POR DIMENSIONES.

» FORMACIÓN DOCTRINAL: Los alumnos tienen garantizado un conocimiento íntegro y sintético de las verdades fundamentales de la fe cristiana, en plena conformidad con el Magisterio auténtico de la Iglesia Católica. Asimismo pueden llegar a un discernimiento activo y respetuoso de las demás iglesias y confesiones cristianas, o religiones, así como de otras posturas ajenas a la fe.

» FORMACIÓN LITÚRGICA – CELEBRATIVA: La vivencia del mundo de la fe se consigue mediante su expresión celebrativa por lo que el centro educa a sus alumnos y alumnas en la liturgia de la Iglesia. Una participación acomodada a las edades. De momento el esfuerzo se está centrando, sin descuidar el resto, en los cursos de Primaria, donde desde la vivencia del Oratorio toda la realidad pastoral extiende sus raíces y estructura la vida del centro. Seguimos el método de los Oratorios para niños pequeños, según la doctrina de San José de Calasanz conservada y transmitida en los Cooperatores Veritatis de la Madre de Dios.

» FORMACIÓN MORAL: Se trata de la parte ética de la fe. En este sentido, es la misma estructuración y organización del centro como modelo de referencia de vida, los que educan al alumno en la conformación de su libertad y responsabilidad personales, pues se aprende de manera directa cuando se experimenta una comunidad que vive los valores cristianos de manera encarnada.

» FORMACIÓN ORACIONAL: La dimensión orante de la persona es un elemento esencial de la formación actitudinal de los educandos. Tanto en el contexto de las aulas, como fuera de ellas, cada alumno podrá, sin ningún género de cortapisas, con plena libertad y sinceridad, aprender a rezar y orar cada momento, experiencia o suceso del día, evitando la escisión “antiformativa” entre fe y vida ordinaria.

En todas estas dimensiones de enseñanza, celebración y vivencia cristianas, se respeta siempre la conciencia personal de cada alumno, con una participación gradual en los actos indicados.